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El sueño del tintero

Para el  Tintero del Oro  y  Vadereto He vuelto a escribir, las ideas fluyen mientras mi mano las plasma en el papel, pero nunca antes me había sentido así. Nunca había sentido el éxtasis de la creación. Soy capaz de sentir el dolor que escribo mientras mis lágrimas caen sobre la hoja. En mi estómago se forma el mariposeo del flirteo inicial que a medida que desarrollo la relación de los personajes, acaba en un torrente de pasión que me lleva al clímax. Hasta río a carcajadas cuando describo el momento más cómico. El teléfono no para de sonar, pero no puedo ni quiero parar. Empiezo a sentir el miedo del protagonista, mis dedos se paralizan, el corazón se me desboca, no puedo respirar bien, tengo temblores y sudo. Intento llegar al teléfono que sigue sonando pero la negrura me alcanza antes. Imágenes de un tintero de oro con un grabado me llegan: « pídeme un deseo y lo verás por escrito   pero tod o tiene un precio » Y recuerdo ese deseo ferviente de inspiración. Al i...

La verdad oculta

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Para el reto de Variétés , texto en collage. Ginebra Blonde I magen de Waldemar Strempler Sonrisa, siempre sonrisa, una y otra vez, madre me lo repetía —Has de ser una buena señorita, atenta a tus modales, dulce y complaciente. Lo intentaba, no solo por madre, sino porque su requerimiento coincidía con el papel que la sociedad otorgaba a la mujer. —¡No seas salvaje, te comportas como un chico ! No acababa de entender el problema, pero veía al resto de mis amigas, que se amoldaban en mayor o menor medida al estereotipo marcado y yo quería ser como el resto. Así que claudiqué, como lo hicieron generaciones de mujeres que me precedieron, como lo hacían mis coetáneas y como lo harían las generaciones venideras. Mientras me adaptaba a esa vida femenina, al saber estar, la fragilidad y la búsqueda del amor que mi sexo determinaba, una y otra vez cual eco me resonaban: Mujer nací mas no quise en cautiva me volví, del varón la envidia ví, ya que vida dar ansiaba. A dar el fruto renuncio y mis ...

El peso y su liviandad

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Para el reto de Variétés : foto 5 y 13B http://varietes-ginebra.blogspot.com/2023/07/lucha-interna-liberacion-retos.html?m=1 Imágen de Brooke Shaden La vida es un cúmulo de azares, eso piensa cuando le explican que al haber cumplido dieciocho años puede quedarse con la tutela de sus hermanos. Se ríe y llora a la vez, aún no sabe si dar las gracias a que sus padres hayan muerto el día de su cumpleaños. Le explican que tendrá que demostrar solvencia económica y disponibilidad para el cuidado de Mateo y Jimena. Por suerte, otro atisbo de azar, su padre había hecho un seguro de vida al empezar el nuevo trabajo. -Es mucha carretera-Le oyó explicar a mamá a la vez que ella se oponía a un gasto mensual más. Lo irónico, es que el accidente fue en una escapada de fin de semana, previa queja suya de encargarse del cuidado de los mellizos. Las ganas de reir y llorar vuelven, en tanto que el resto de la retahíla burocrática se difumina entre sus pensamientos. Con el alma a rastras abre la puerta d...

El hombre del saco

 Un micro para el Tintero , el reto, una paleta de emociones a mostrar: Magda se mueve inquieta en el coche, eufórica ante la expectativa de un finde en casa del tío Rafael.  Disfruta con sus primos, las bromas del tío y las comidas de tía Encarna.  El encuentro es celebrado pero una llamada vespertina hace que Magda vea extrañada como la tía Encarna seca unas furtivas lágrimas y el tío Rafael, desaparece con su uniforme de policía.  Al día siguiente Magda se siente intranquila y el retorno apresurado de sus padres, ahondan en su decepción y en el temor de lo escondido por los susurros de los adultos.  Les han prohibido salir pero Carlitos quiere enseñarle un nuevo hallazgo, ante la emoción de una pequeña aventura clandestina, deciden salir por la puerta de atrás y adentrarse en el bosque contiguo. Carlitos tropieza y su grito la interpela de inmediato. Avanza para descubrir a una niña dormida y aunque le cuesta reconocer en el inerte cuerpo a su compañera de ju...

La Luna abrazando al Sol

 Un cuento para el Tintero: Desde el blog el Tintero del Oro, nos animan a escribir un cuento, un homenaje a Giambattista Basile y su libro el Pentamerón. La historia que a continuación os narraré, ocurrió hace tanto tiempo y en un lugar tan lejano que solo ha perdurado porque aún hoy, hay vestigios de su suerte. Se cuenta que hace mucho tiempo vivían dos hermanas de sin igual belleza. Una era de pelo enhebrado en oro, ojos de un inmenso mar y tez dorada como si el sol la besara. La otra hermana era de tez blanca pero con la luz de la luna en ella, cuyo cabello abrigaba cual terciopelo negro su cuerpo y su mirada era de una profundidad obsidiana. Por entonces habitaba en el reino cercano un apuesto rey, que buscaba esposa en los reinos colindantes para ampliar su poder. Fue entonces que el sol se sobrepuso a la luna, la calidez sobre el misterio y el fuego sobre el frío. Los esponsales se realizaron a la mayor brevedad, pues el rey ansiaba un heredero con el que perpetuar su linaje...

Días de Verano

             Las familia Álvarez llega en tropel a la playa como cada mañana. Si bien, a primera  hora y para reservar la primera línea con sus trincheras, había llegado la avanzadilla. Compuesta por los veteranos, el abuelo Paco y la abuela Encarna. Sillas, sombrillas y demás parafernalias fortificaron la zona. Una hora después llegó el resto del destacamento, compuesto por su hija, hijo, cónyuges y la prole de ambos, en total, once insurrectos a la bandera roja que ondea en la cercanía. María, la hija mayor, se derrumba en una de las sillas y saca de su bolso el vicio denostado. Le da la primera calada de la que saben vendrán muchas más para sobrellevar otro día de playa en familia. El marido, Julio, le acompaña en el derrumbe e intenta sumergirse en el diario deportivo antes de que Pepe, el pequeño o también conocido como la reencarnación del mal, haga de las suyas. Con la indiferencia de la adolescencia está tumbada Marieta. Ya se ha embadurna...

Libre para sentir

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Foto: Josephine Cardin Por fin se siente libre para sentir, sin miedo o vergüenza a mostrar.  Ella, que nunca ha sabido expresar lo que siente, que le enseñaron desde pequeña que la sensibilidad  es debilidad. Aún recuerda, cuando tan sólo con seis años, tuvo que estar ingresada en un hospital, meses, sola, sin la compañía de sus padres, ya que trabajaban y cuidaban del resto de sus hermanos. Pero lo más duro, no era la soledad del ingreso, si no el reencuentro con la figura materna, cuando ésta le reprochaba su debilidad por pedirle que se quedara a su lado a lágrimas vivas.  "¿ No entendía que no podía ser?, ¿ Tenía que explicarle otra vez los problemas que tenía ?" Y ella acababa entendiendo, como entendía que a su manera la quería, era su madre, el problema tal vez era ella. Nunca fue lo suficiente lista, dura y valiente. Siempre había sido temerosa en la vida, intentaba que no lo notaran y lo conseguía. Había trabajado años en su aspecto silencioso, de paso en la vid...